lunes, 9 de diciembre de 2013

Unidad IV. "El Razonamiento" Temas: 4.3. Clases de razonamiento o inferencias mediatas: a) Deducción.

Objetivos: Que el alumno sea capaz de discernir las diversas clases de razonamientos y valore la importancia de la inducción en la investigación científica.

Apertura
Atiende el siguiente video Jesse & Joy "Me quiero enamorar" en http://www.youtube.com/watch?v=qrh1WDVYqoo 

Indentifica el argumento central principal, es decir, los dos juicios mas importantes que, al relacionarse entre si permitan la inferencia de una conclusion: 

Premisa 1: No quiero imaginar quiero saber como se siente
Premisa 2: Cuanto tiempo tardara o no es para todos
Conclusion: Quiero amar y sin pensar entregarlo todo, yo me quiero enamorar.


Actividades de aprendizaje

Texto de Gabriela Hernández y Gabriela Rodríguez:

La importancia de reconocer los distintos tipos de argumentos.
Existen diferentes tipos de argumentos: deductivo, inductivo, analógico, estadístico, probabilístico, entre otros. Es importante tener conocimiento de ellos, por un lado, para reconocerlos en discursos cotidianos y, por otro, para saber qué podemos exigir de ellos cuando alguien los usa o cuando nosotros mismos los elaboramos. Los argumentos que pueden tener una estructura válida se conocen con el nombre de argumentos deductivos. Éstos se caracterizan porque en ellos el paso de las premisas a la conclusión pretende ser necesario. Es importante aclarar que hay una diferencia entre un argumento deductivo y un argumento válido: el primero pretende ser válido, y sólo si lo es, el paso de las premisas a la conclusión es necesario.

Los argumentos deductivos son los únicos que pueden tener una estructura válida, y en el caso de que la tengan, podemos afirmar que la conclusión se sigue de forma segura de sus premisas. Cabe resaltar la importancia de los argumentos deductivos entre los distintos tipos de argumentos, ya que destacan porque son los únicos que nos pueden brindar conclusiones necesarias. De ahí que sea posible estudiarlos de manera puntual, estableciendo reglas muy precisas y creando sistemas de demostración consistentes y completos. Es por eso que el estudio de los argumentos deductivos tradicionalmente ha servido de modelo para la comprensión del proceso de razonar y argumentar. Otros tipos de argumentos se estructuran de forma diferente: algunos establecen su conclusión con base en la observación de similitudes entre dos hechos o cosas (analógico); otros, a partir de la observación de una serie representativa de casos (inductivo); otros más, al realizar el proceso de reconstrucción de un caso (abductivo), etc.

Argumento deductivo
Los argumentos deductivos se caracterizan por dar lugar a conclusiones verdaderas, siempre que partamos de premisas que también lo son, cuando se infieren de manera necesaria de lo que establecen las premisas.

Se dice que un argumento deductivo válido es analítico porque es un modo de inferencia explicativa; esto es, regularmente la información que se sostiene en la conclusión está ya sugerida en las premisas. Es esta cualidad en la forma de los argumentos deductivos la que nos permite llegar a conclusiones seguras, por eso ya dijimos que es el único tipo de argumento que puede tener una estructura válida y el único que nos ofrece la certeza de que la conclusión se desprende de sus premisas.

Definimos el argumento deductivo de la siguiente forma:

Un argumento deductivo es aquel cuya conclusión se puede derivar de manera necesaria de sus premisas.

Con frecuencia se suele caracterizar el razonamiento deductivo como aquel que va de lo general a lo particular o de lo general a lo general, pero ésta es una mala caracterización, ya que no se cumple en todos los casos y resulta demasiado estrecha. Por ejemplo, no se cumple en los argumentos que contienen enunciados hipotéticos o disyuntivos. Observemos los siguientes dos casos:

1) Si trato siempre de no sucumbir al mal, entonces cada vez seré una persona más buena.
2) No he sucumbido al mal.
Por lo tanto, cada vez seré una persona más buena.

1) Buscas el placer inmediato o un placer a largo plazo.
2) No buscas el placer a largo plazo.
Por lo tanto, buscas el placer inmediato.

En el primer caso, podemos apreciar que la premisa a) no es un enunciado general, sino que se trata más bien de un enunciado hipotético o condicional: aquel que establece que si se cumple lo primero, se cumple lo segundo. Así que no tenemos un paso de lo general a lo particular, ni de lo general a lo general.

En el segundo ejemplo, la primera premisa no es un enunciado general, pues contiene dos afirmaciones relacionadas por la partícula "o", es decir, en una relación de disyunción, de opciones o alternativas. Por lo tanto, tampoco tenemos el paso de lo general a lo particular, ni de lo general a lo general.

Los argumentos deductivos nos permiten inferir conclusiones necesarias, razón por la cual son los más estudiados por la lógica y constituyen un modelo para estudiar otros tipos de argumentos.

Debido a que la lógica como ciencia estricta se ha concentrado especialmente en el estudio de la deducción, es común llamarla lógica deductiva. Aunque los argumentos de este tipo son sólo parte de una clasificación más amplia, la argumentación deductiva ha sido sin duda un  instrumento poderoso para alcanzar un gran cúmulo de conocimientos en el desarrollo de la investigación científica y humanística.

Diferencia entre argumento deductivo y otros tipos de argumentos.
Ya hemos dicho que existen diversos tipos de argumentos, aunque no todos han sido estudiados suficientemente. Además de los argumentos de tipo deductivo, hay otros: los argumentos inductivos, analógicos, estadísticos, abductivos etcétera.

Es importante señalar que, a diferencia de la deducción, el resto de los argumentos no nos ofrecen conclusiones seguras (necesarias), sino sólo conclusiones con diversos grados de probabilidad. Cuando un argumento deductivo tiene una forma adecuada, decimos que es válido, lo cual, como ya vimos, significa que no hemos de encontrar ningún caso en el cual tengamos un argumento con esa estructura cuyos enunciados sean verdaderos en sus premisas y den lugar a un enunciado falso como conclusión.

Así, como los argumentos de tipo no deductivo no nos pueden brindar una conclusión necesaria, no reconocemos en ellos validez. Sin embargo, sí podemos discriminar entre argumentos no deductivos con una estructura aceptable de los que no la tienen por incurrir en errores. No hay un acuerdo en el nombre que debemos asignarle a la estructura adecuada de los argumentos no deductivos. Algunos autores han propuesto llamarles correctos; otros prefieren denominarlos plausibles. Nosotros utilizaremos el primer término. Lo importante es distinguir la validez como criterio para evaluar si en argumentos propuestos como deductivos efectivamente se presenta un paso necesario de las premisas a la conclusión; esto con el fin de diferenciarla de la pura  probabilidad de la conclusión que caracteriza a los argumentos no deductivos.


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