Objetivos: Que el alumno sea capaz de discernir las diversas clases de razonamientos
y valore la importancia de la inducción en la investigación científica.
Apertura
Atiende el siguiente video Jesse & Joy "Me quiero enamorar" en http://www.youtube.com/watch?v=qrh1WDVYqoo
Indentifica el argumento central principal, es decir, los dos juicios mas importantes que, al relacionarse entre si permitan la inferencia de una conclusion:
Premisa 1: No quiero imaginar quiero saber como se siente
Premisa 2: Cuanto tiempo tardara o no es para todos
Conclusion: Quiero amar y sin pensar entregarlo todo, yo me quiero enamorar.
Actividades de aprendizaje
Texto de Gabriela Hernández y Gabriela Rodríguez:
La importancia de reconocer los distintos tipos de argumentos.
Existen diferentes tipos de argumentos: deductivo, inductivo,
analógico, estadístico, probabilístico, entre otros. Es importante tener
conocimiento de ellos, por un lado, para reconocerlos en discursos cotidianos
y, por otro, para saber qué podemos exigir de ellos cuando alguien los usa o
cuando nosotros mismos los elaboramos. Los argumentos que pueden tener una
estructura válida se conocen con el nombre de argumentos deductivos. Éstos se
caracterizan porque en ellos el paso de las premisas a la conclusión pretende
ser necesario. Es importante aclarar que hay una diferencia entre un
argumento deductivo y un argumento válido: el primero pretende ser válido, y
sólo si lo es, el paso de las premisas a la conclusión es necesario.
Los argumentos deductivos son los únicos que pueden tener una
estructura válida, y en el caso de que la tengan, podemos afirmar que la
conclusión se sigue de forma segura de sus premisas. Cabe resaltar la
importancia de los argumentos deductivos entre los distintos tipos de
argumentos, ya que destacan porque son los únicos que nos pueden brindar
conclusiones necesarias. De ahí que sea posible estudiarlos de manera
puntual, estableciendo reglas muy precisas y creando sistemas de demostración
consistentes y completos. Es por eso que el estudio de los argumentos
deductivos tradicionalmente ha servido de modelo para la comprensión del
proceso de razonar y argumentar. Otros tipos de argumentos se estructuran de
forma diferente: algunos establecen su conclusión con base en la observación
de similitudes entre dos hechos o cosas (analógico); otros, a partir de la
observación de una serie representativa de casos (inductivo); otros más, al
realizar el proceso de reconstrucción de un caso (abductivo), etc.
Argumento deductivo
Los argumentos deductivos se caracterizan por dar lugar a
conclusiones verdaderas, siempre que partamos de premisas que también lo son,
cuando se infieren de manera necesaria de lo que establecen las premisas.
Se dice que un argumento deductivo válido es analítico porque es un
modo de inferencia explicativa; esto es, regularmente la información que se
sostiene en la conclusión está ya sugerida en las premisas. Es esta cualidad
en la forma de los argumentos deductivos la que nos permite llegar a
conclusiones seguras, por eso ya dijimos que es el único tipo de argumento
que puede tener una estructura válida y el único que nos ofrece la certeza de
que la conclusión se desprende de sus premisas.
Definimos el argumento deductivo de la siguiente forma:
Un argumento deductivo es aquel cuya conclusión se puede derivar de
manera necesaria de sus premisas.
Con frecuencia se suele caracterizar el razonamiento deductivo como
aquel que va de lo general a lo particular o de lo general a lo general, pero
ésta es una mala caracterización, ya que no se cumple en todos los casos y
resulta demasiado estrecha. Por ejemplo, no se cumple en los argumentos que contienen
enunciados hipotéticos o disyuntivos. Observemos los siguientes dos casos:
1) Si trato siempre de no sucumbir al mal, entonces cada vez seré
una persona más buena.
2) No he sucumbido al mal.
Por lo tanto, cada vez seré una persona más buena.
1) Buscas el placer inmediato o un placer a largo plazo.
2) No buscas el placer a largo plazo.
Por lo tanto, buscas el placer inmediato.
En el primer caso, podemos apreciar que la premisa a) no es un
enunciado general, sino que se trata más bien de un enunciado hipotético o
condicional: aquel que establece que si se cumple lo primero, se cumple lo
segundo. Así que no tenemos un paso de lo general a lo particular, ni de lo
general a lo general.
En el segundo ejemplo, la primera premisa no es un enunciado general,
pues contiene dos afirmaciones relacionadas por la partícula "o",
es decir, en una relación de disyunción, de opciones o alternativas. Por lo
tanto, tampoco tenemos el paso de lo general a lo particular, ni de lo
general a lo general.
Los argumentos deductivos nos permiten inferir conclusiones
necesarias, razón por la cual son los más estudiados por la lógica y
constituyen un modelo para estudiar otros tipos de argumentos.
Debido a que la lógica como ciencia estricta se ha concentrado
especialmente en el estudio de la deducción, es común llamarla lógica
deductiva. Aunque los argumentos de este tipo son sólo parte de una
clasificación más amplia, la argumentación deductiva ha sido sin duda un instrumento poderoso para alcanzar un gran
cúmulo de conocimientos en el desarrollo de la investigación científica y
humanística.
Diferencia entre argumento deductivo y otros tipos de argumentos.
Ya hemos dicho que existen diversos tipos de argumentos, aunque no
todos han sido estudiados suficientemente. Además de los argumentos de tipo
deductivo, hay otros: los argumentos inductivos, analógicos, estadísticos,
abductivos etcétera.
Es importante señalar que, a diferencia de la deducción, el resto de
los argumentos no nos ofrecen conclusiones seguras (necesarias), sino sólo
conclusiones con diversos grados de probabilidad. Cuando un argumento
deductivo tiene una forma adecuada, decimos que es válido, lo cual, como ya
vimos, significa que no hemos de encontrar ningún caso en el cual tengamos un
argumento con esa estructura cuyos enunciados sean verdaderos en sus premisas
y den lugar a un enunciado falso como conclusión.
Así, como los argumentos de tipo no deductivo no nos pueden brindar
una conclusión necesaria, no reconocemos en ellos validez. Sin embargo, sí
podemos discriminar entre argumentos no deductivos con una estructura
aceptable de los que no la tienen por incurrir en errores. No hay un acuerdo
en el nombre que debemos asignarle a la estructura adecuada de los argumentos
no deductivos. Algunos autores han propuesto llamarles correctos; otros
prefieren denominarlos plausibles. Nosotros utilizaremos el primer término.
Lo importante es distinguir la validez como criterio para evaluar si en
argumentos propuestos como deductivos efectivamente se presenta un paso necesario
de las premisas a la conclusión; esto con el fin de diferenciarla de la
pura probabilidad de la conclusión que
caracteriza a los argumentos no deductivos.
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